SERVICIOS

Limpiezas Químicas

La limpieza química es un proceso especializado destinado a remover óxidos, corrosión, grasas, residuos de fabricación, incrustaciones y otros contaminantes presentes en el interior de tuberías, cañerías y circuitos industriales.

El procedimiento consiste en recircular soluciones químicas seleccionadas de acuerdo con el material de las líneas, el tipo de contaminación, las condiciones operacionales del sistema y el nivel de limpieza requerido.

Durante cada etapa se controlan parámetros como concentración, temperatura, pH, tiempo de recirculación y condición de las soluciones utilizadas. El término de cada fase se determina mediante mediciones y titulaciones realizadas en terreno, complementadas, cuando corresponde, con análisis mediante espectrofotometría.

La metodología puede variar dependiendo de si se trata de una limpieza:

  • Preoperacional: realizada antes de la puesta en marcha de líneas o equipos nuevos. 
  • Operacional: aplicada a sistemas que ya han estado en servicio y presentan contaminación, corrosión o depósitos internos. 

Antes de iniciar la recirculación química, se recomienda realizar una inspección inicial y un soplado de las líneas. Esta etapa permite retirar contaminantes livianos o elementos sueltos, como polvo, tierra, restos de soldadura, fibras, paños u otros residuos que podrían afectar la eficiencia del tratamiento.

  • Etapas del proceso: En una limpieza química preoperacional, el tratamiento puede considerar las siguientes etapas:
  • Etapa alcalina: Permite remover grasas, aceites, residuos orgánicos y contaminantes provenientes de procesos de fabricación, montaje o manipulación de las líneas.
  • Etapa de remoción de cobre: Se utiliza cuando es necesario retirar depósitos o compuestos de cobre que podrían interferir con las etapas posteriores del proceso.
  • Etapa ácida: Está orientada a remover óxidos, corrosión, cascarilla de laminación y depósitos minerales adheridos a las superficies internas.
  • Etapa secuestrante: Ayuda a mantener disueltos los metales y contaminantes removidos, evitando que vuelvan a depositarse dentro del sistema.
  • Etapa neutralizante: Permite ajustar el pH y eliminar residuos de las soluciones utilizadas durante el tratamiento químico.
  • Etapa pasivante: Genera una capa protectora sobre la superficie metálica, disminuyendo el riesgo de oxidación inmediata después de la limpieza.

Las etapas definitivas, los productos químicos, sus concentraciones y los tiempos de tratamiento se establecen según la ingeniería del proyecto, el material de las líneas y las especificaciones técnicas del cliente.

Antes de iniciar la recirculación química, se recomienda realizar una inspección inicial y un soplado de las líneas. Esta etapa permite retirar contaminantes livianos o elementos sueltos, como polvo, tierra, restos de soldadura, fibras, paños u otros residuos que podrían afectar la eficiencia del tratamiento.

  • Etapas del proceso: En una limpieza química preoperacional, el tratamiento puede considerar las siguientes etapas:
  • Etapa alcalina: Permite remover grasas, aceites, residuos orgánicos y contaminantes provenientes de procesos de fabricación, montaje o manipulación de las líneas.
  • Etapa de remoción de cobre: Se utiliza cuando es necesario retirar depósitos o compuestos de cobre que podrían interferir con las etapas posteriores del proceso.
  • Etapa ácida: Está orientada a remover óxidos, corrosión, cascarilla de laminación y depósitos minerales adheridos a las superficies internas.
  • Etapa secuestrante: Ayuda a mantener disueltos los metales y contaminantes removidos, evitando que vuelvan a depositarse dentro del sistema.
  • Etapa neutralizante: Permite ajustar el pH y eliminar residuos de las soluciones utilizadas durante el tratamiento químico.
  • Etapa pasivante: Genera una capa protectora sobre la superficie metálica, disminuyendo el riesgo de oxidación inmediata después de la limpieza.

Las etapas definitivas, los productos químicos, sus concentraciones y los tiempos de tratamiento se establecen según la ingeniería del proyecto, el material de las líneas y las especificaciones técnicas del cliente.

Inspección de Líneas

Antes de realizar una limpieza química, EMGESA efectúa una revisión técnica de las tuberías y ductos que serán intervenidos.

La inspección puede incluir el uso de cámaras para verificar visualmente el estado interior de las líneas y obtener registros fotográficos o audiovisuales de las condiciones iniciales del sistema.

Esta revisión permite identificar:

  • Presencia de corrosión u oxidación. 
  • Restos de soldadura o materiales extraños. 
  • Acumulación de sedimentos. 
  • Obstrucciones internas. 
  • Estado general de las superficies. 
  • Puntos críticos del circuito. 
  • Condiciones de acceso y conexión. 

En paralelo, nuestro personal revisa la configuración del sistema, los puntos de entrada y retorno, el sentido de circulación, la ubicación de válvulas y las conexiones necesarias para instalar los equipos de limpieza.

Con esta información se define la disposición del circuito temporal, los equipos de recirculación, estanques, bombas, mangueras, instrumentos de control y unidades auxiliares requeridas.

Al finalizar el proceso, puede realizarse una nueva inspección para comparar las condiciones iniciales y finales de las líneas y respaldar técnicamente el resultado del servicio.

Entregables del servicio

Según el alcance contratado, el informe técnico puede incluir:

  • Identificación del sistema intervenido. 
  • Metodología aplicada. 
  • Etapas del proceso químico. 
  • Productos y concentraciones utilizadas. 
  • Registros de pH, temperatura y tiempos. 
  • Resultados de titulaciones y mediciones. 
  • Fotografías iniciales y finales. 
  • Observaciones técnicas. 
  • Resultados de la inspección interior. 
  • Conclusiones y recomendaciones.

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